




Esta tarde di una vuelta por el campo. El sol tan bajo de noviembre dejo a todo de un color dorado. La casita de aperos tenia como compañero a un níspero que perfumaba todo a su alrededor con su aroma a miel deliciosa.
Cuando descubrí el cerdito tan guapo me costaba trabajo imaginármelo convertido en chuletas, sobrasada y jamón. Me daba ganas de tocarlo pero no pude llegar hasta el, estaba acompañado de numerosos familiares bastante traviesos y muy juguetones. El caballo estaba observando y me daba la sensación que buscaba a alguien para jugar. Se dejo acariciar el hocico sin poner pegas. Están tan cortas las tardes ahora…
2 comentarios:
Los colores otoñales son los mejores de todas las estaciones. O para mi lo son...
Saludos!
Hola Erna,me encanta la luz del atardecer, tan cálida... Pues aprovechas perfectamente las pocas horas de luz :-) bonitas fotos y muy bien relatadas, breve y hermoso. Un abrazo
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