

Allí arriba en lo alto de las rocas estaba sentado sobre un desnivel de vértigo el chico solitario escribiendo no se que para no se quien.
Me hubiese gustado hablar con el.
Yo sentía mucha curiosidad, pero el estaba tan ensimismado y tan inalcanzable.
Igual buscaba este sitio para que le dejen tranquilo para estar consigo mismo.
Le iba observando dudando.
¿Estaba bien el?
¿Estaría triste?
¿Porque se ponía a escribir allí, cuando era el rato que el sol estaba a punto de desaparecer en el mar?
¿Necesitaría el ambiente para expresarse a su manera?
¿Intentaba retener esta sensación de paz y belleza del entorno para vestirla con palabras?
No estaba tranquila yo, hasta que vi, que el cogía tan tranquilo el camino de vuelta…
2 comentarios:
Sí, es inquietante.
Ten en cuanta, Erna, que las personas que pasan por una situación difícil y deciden... (...) rara, muy rara vez dejan una nota.
Momentos de reflexión...
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