

En mi casa tengo muchas cosas que me gustan.
Les llamo mis tesoritos, aunque el valor material sea cero.
Suelo recoger piedras, conchas, ramitas y más cosas que me atraen por su forma o su color.
En las fotos de hoy podéis ver una zarcilla de la parra que tenemos delante la casa y luego una ramilla que encontré hace años ya en la playa de Trafalgar.
Me acuerdo que iba con mi hijo y mi nuera que ya eran casi expertos en encontrar estas ramillas cubiertas de capas calcáreas de algún bicho marino.
Venían con el oleaje restos de redes y hilos enmarañados y liados con todo tipo de restos de plantas y algas marinas y con suerte tenían enganchado algún “tesoro” y entonces, armados con unas tijeras, era cuestión de paciencia liberar tal tesoro.
Los había blancos y de color rosa o amarillo.
Acabo de buscar en Internet y en una página sobre la costa de Cádiz encontré que se llaman gorgonias.
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