





El viernes salí muy temprano por la mañana para vivir la niebla y para fotografiar la de paso.
Me adentré en un campo de almendros para ver los árboles con la suave envoltura blanca y para escuchar este silencio total.
Quise ver subir el sol y mirar como lo hacia para quitar esta cortina de gotitas revelando el paisaje.
Estos ratos me suelen embriagar y los vivo con tal intensidad que me olvido de todo.
Por eso, en un momento dado, sentía un frío tremendo en las patotas y me di cuenta que llevaba las deportivas, los calcetines y los pantalones hasta casi las rodillas llenas de agua.
Tuve que ir a casa a cambiarme.
Ayer por la mañana teníamos otra vez niebla, no tan espesa y algo diferente,
Antes de desayunar me fui un buen rato a aprovechar las vistas.
Esta vez no me metí dentro la tierra, para no mojar a tope mis otras zapatillas.
El sol no tenía mucho trabajo para deshacer el hechizo.
4 comentarios:
Hermosísimas, Erna! Me gusta toda la serie, no sabría cuál escoger. Enhorabuena. Está claro que mereció la pena madrugar.
Saludos
Buenas fotos Erna, me encanta tu mirada. Un abrazo.
Fotos fantastico,muy muy...
Saludos :)
Tremendas, Erna, termendas.
Gracias.
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