
No me dio pena en absoluto cuando descubrí a este mosquito muerto.
Al contrario. Dije: uno menos.
Esta primavera tenemos una plaga de estos bichos.
Abundan y se tiran en picado para acribillarme.
Los ratos que salgo al jardín, que suelen ser las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, tengo que pringarme con todo tipo de armas químicas.
Bueno, es un decir, pues mezclo aceite de rosa mosqueta con una leche corporal, esencia de citronela y de lavando para la piel.
Pero no basta, pues pican a través de la ropa y a esta la trato con spray antimosquitos de la farmacia por lo de la economía.
También compré unos parches que deben ahuyentar a estos enemigos, pero parece que se ríen de ellos.
2 comentarios:
En cambio a ellos les debemos de parecer interesantes. Cuando menos crían gracias a la sangre que nos sacan. Es curioso que las leyes naturales sean así.
Saludos y felicidades por el blog.
Hay que ver lo que molestan :) , creo haber visto algún artefacto de ultrasonidos que los auyenta, no sé si será efectivo o será un timo.
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