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El domingo buscando un camino para bajar a la mar encontré un sitio de despegue de parapentistas.
Era muy bonito ver los intentos de salir volando sobre la costa empinada.
Parecían poluelos de aves gigantes preparándose para su primera salida del nido.
Mas tarde viéndolos volar desde abajo ya era emocionante y los estuve mirando y fotografiando mucho rato.
Entonces me di cuenta lo atractivo que puede resultar hacer de ave.
Mis hijos también volaron antes, uno con ala delta y el otro con parapente.
Ambos han tenido accidentes que no eran broma.
Yo solamente vi despegar el mayor con su ala delta una vez y no quise ver más.
No debe ser lo suyo ver tus propios polluelos en acción.
Al menor con su parapente, el entonces vivía en Vejer – Cádiz, no le vi volar, porque las veces que estuve allí no se presentó la ocasión.
Estuve contenta cuando dejaron de practicar estos deportes.
2 comentarios:
Qué hermosas fotos, Erna. qué motivos tan fantásticos son las telas en el cielo, ¿verdad? siento envidia de aquellos con valor para lanzarse, porque lo que es yo...
Saludos
Valientes deportistas!
Saludos! Y feliz año!
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