Una tela de saco que servia antes para cubrir el asiento en un viejo carro de payes que se quedó olvidado.

Luego aquella pared de un viejo molino cubierta de múltiples capas testigos del blanquinado que había recibido durante muchos años.

Una escalera de ladrillos cerca del mar ha visto pasar el tiempo por encima.

1 comentario:
El tiempo,impasible, va dejando su huella en todo y nosotros nos empeñamos en que no pase. ¡Qué tontos! :)
Preciosas fotos, Erna. Abrazos.
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