



Pronto vendrán los hambrientos de sol y playa.
He visto ya al hombre restaurando la pared de la pequeña terracita del chiringuito, esto si, con calma.
La gaviota contemplando el panorama tranquilo aun.
Los rastrillos están preparados para llevar se lo que han perdido anteriores visitantes.
Uno de los apodos de Mallorca es: La isla de la calma.
En algún lugar aun se aprecia esta calma mientras dura el sueño del invierno.
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