



Estos detalles, que son testigos de mucho tiempo pasado a la intemperie en el mismo borde del mar, se encuentran en sendas puertas de “escars”.
Así se llaman estas casetas donde guardan las pequeñas barcas en las Islas Baleares.
Tienen que aguantar los golpes de las olas y el azote del viento y resguardar del sol. No es raro que terminen llenos de cicatrices.
En algunos lugares de las islas aun quedan de las antiguas. Sus dueños los cuidan como pueden con manos de pintura y añadiendo parches cuando hace falta.
Para mi tienen un encanto especial y siempre les encuentro algo para retener en mis imágenes.
1 comentario:
...solo las personas con cicatrices tienen la mente abierta para usar bien los ojos...
Publicar un comentario