



No he visto tanta lluvia junta en Mallorca como en estas ultimas seis semanas. Los embalses están llenos. Los aljibes y las cisternas rebosan.
Los agricultores pasan pena. No pueden sembrar los cereales. No pueden desenterrar las patatas.
Como tantas cosas el agua esta mal repartido.
Pero tengo fotos del jueves pasado cuando fui a dar un paseo por la zona de Bunyola con un sol esplendido y con mucho verde en los campos. Los almendros jóvenes estiraban sus ramas ya. Las montañas estaban recién lavados. Los nísperos estaban cargados de flores y olían de maravilla.
1 comentario:
La primera imagen me encanta! Resalta el típico paisaje mallorquín.
Saludos!
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