Ya soy pensionista y sigo buscando caminos para expresarme, como durante toda mi vida. Ahora tengo una gran ventaja: más tiempo y más libertad. Lo mio es la naturalez, a a la que tengo un tremendo respeto, esté dónde esté. Desde hace más de cincuenta años soy Mallorquina venida de Alemania. En estos años he visto como hemos transformado esta isla tremendamente y sin piedad. Aun así sigue siendo una verdadera joya y quedan muchos sitios donde la naturaleza aún está intacta. Son estos sitios, tanto en la costa como en el interior de Mallorca, los que más me atraen. Con los años que disfruto de esta isla y su preciosa naturaleza, aún le encuentro algo nuevo cada día. A veces es un paisaje que me asombra, a veces una flor en el camino que me cautiva y muchas veces se trata de cositas diminutas, que me dicen lo mucho que aún me queda por ver. Después de empujoncitos que me dieron algunos amigos para que muestre mis fotografías, me atrevo a iniciar un blog. El objetivo es dar a conocer mis imagenes a las personas a quienes les apetezca.
Os quería
mostrar tres ejemplos más de los “personajes” que están dentro las cepas de las
vides.
Los
campos de vides sin hojas son una fuente tremenda para encontrar de toda clase
de bichos, monstruos, fantasmas, ogros, brujas, ojos, dragones y mucho más.
En
nuestra isla hay algunos lugares que me atraen especialmente.
Uno de
estos es una cala en la Colonia de Sant Pere con unos tamariscos muy viejos y
muy retorcidos.
El
jueves pasado, cuando llegue allí, he visto los tamariscos muy “chamuscados” y temía
lo peor. Pero cuando los examiné de cerca he podido observar que estaban llenos
de brotes verdes aunque muy pequeños.