Paseando por ahí siempre se encuentran huellas del hombre, algunas no molestan nada.
Pasamos un día inolvidable en el refugio maravilloso escondido en la ladera de un monte.
Es de nuestros amigos Manuela y Miquel.
Cuando llegamos allí arriba yo alucinaba del entorno con todos sus “tesoros” que ellos han ido reuniendo y colocando durante años con mucho arte creando un autentico paraíso para desconectar y disfrutar de los regalos de la naturaleza.
Para mí era impresionante y he disfrutado pasar el tiempo con ellos y poder sacar gran cantidad de fotografiás de su colección. Muchas piezas eran como personajes únicos…
Hice gran cantidad de fotos y os pongo una selección en las próximas tres entradas de mí blog.
El lunes pasado subí con el coche la pequeña carretera que llega aproximadamente a media altura hacía el Castillo de Alaró.
Allí hay un restaurante con un aparcamiento suficiente grande.
He disfrutado del paisaje, aunque no se puede comparar con el ascenso a pie y llegar hasta la cima del monte.